Carta a mí misma

Creías que te morías y casi. Creías que nunca superarías aquello y también superaste lo otro. Ya hemos pasado por esto, ¿te acuerdas? Y no cambiaría nada de lo que nos ha traído hasta aquí. Ni un sólo beso. Ni una sola lágrima. Ni aquella pesadilla recurrente. Ya quisiste con toda tu vida una vez. Y después otra. Y creías que nunca más y ayer te enamoraste de una mujer con la que te cruzaste dos veces. ¿Lo entiendes? De amor se vive, tonta. Nadie se muere por nadie, ni siquiera tú por ti. Y todo esto para acabar conociéndote. Para quererte a ti, que siempre te habías abandonado a los demás. Qué guapa estás. Te está creciendo el pelo. Vuelve aquí cuando no entiendas nada y, si sigues sin encontrar el sentido, pregunta a los que siempre estuvieron contigo. A quienes lo peor de ti les parece lo mejor de ti. Y cuando no sea suficiente busca a mamá. No porque sea ella. Es que siempre te dijo la verdad: «no te preocupes, hija. Esto también pasará».

2 comentarios sobre “Carta a mí misma

  1. Muy buen texto,increible,transmites mucha esperanza y paz,me gusta mucho tu forma de escribir siempre está bien que alguien te de esperanza,o te la transmita,aparte de la que ya intentas tener.
    Sigue así,me gusta mucho,eres increible.
    Un beso

    Le gusta a 1 persona

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