Nuestra guerra

Escuché en la televisión que el PP ha bajado el paro a lo que, supongo, consideran personas ínfimas; a mí no me gusta tratar de cifras a los nombres propios. Después dijeron que por primera vez después de ocho años el gobierno había conseguido crear empleo y mucha gente aplaudió a muchos otros que sonreían orgullosos. Recuerdo el día, y las semanas que duró la noticia, que una mujer se puso frente a un micro y dijo: ‘no creo que la falta de varón sea un problema médico’ para explicar por qué el sistema médico dejaba fuera de las clínicas de fertilidad a lesbianas y solteras. Recuerdo pensar que los gays tenían un problema, pero otro distinto, claro. La campaña decía que su gobierno apostaba por la vida, lo que no sé es por la de quién. Así pretendían que las mujeres del país metieran su útero en el sobre para las próximas elecciones, a partir de ahora ellos decidirían sobre lo que guardabas o no en él. Leía titulares sobre derechos, que nos quitaban, y me asusté. Luego mi abuela ingresó en el hospital y nos dijeron que teníamos suerte porque compartía una habitación con otro enfermo y no un frío pasillo aglutinado de camillas. Decían que ya se estaba solucionando pero yo oía los lamentos y me asusté. En casa mamá tuvo que dejar de trabajar porque la enfermedad de mi abuela exigía su cuidado a tiempo completo. Y pedimos ayuda e hicimos muchos papeles. Cuando mi abuela murió pasaron meses y, entonces, una mujer muy amable llamó por teléfono diciendo que nos concedían ya la ayuda a la dependencia, pero ella ya no la necesitaba. Cuando era niña mi abuela me contó que mi bisabuela estuvo en la cárcel, no porque un vecino la acusara de esconder en su huerta a refugiados, si no porque en el juicio dijo que no lo había hecho simplemente porque nadie se lo había pedido. Mi bisabuelo estaba en la cárcel cuando vio cómo llevaban a su hijo al pelotón de fusilamiento por haber sido alcalde de izquierdas, así que gritó todo lo que nadie podía decir y ese día murieron los dos. Ahora cuento todo esto porque me da miedo que ellos murieran para nada. Que las mujeres de mi familia murieran por derechos que a mí me quitan. Me da miedo que su guerra siga siendo la mía.

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